Mirella quedó postrada en cama

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Así se encuentra Mirella Monserrate Loor Loor, de 39 años de edad.

Su cuerpo reposa en una cama alquilada, adaptada para su problema de salud.
La vivienda es de caña guadua y está ubicada en el sitio La Papaya Adentro, perteneciente al cantón Rocafuerte.
Los habitantes de la zona desde hace 10 meses realizan bingos y otras actividades para ayudar a la familia de Mirella, quienes deben cubrir costosos gastos médicos y la alimentación especial que ella requiere. 
Pedro Zambrano, esposo de Mirella, dijo que sus vidas cambiaron la mañana del domingo 17 de septiembre del año pasado, cuando el carro en el que viajaban su esposa y otras personas se volcó.
En el accidente fallecieron dos personas y otras doce resultaron heridas, pero la más grave fue Mirella Loor.
 
>  el accidente.   Aquel domingo, un grupo familiar y vecinos de La Papaya Adentro salieron de sus casas con destino a la iglesia de Rocafuerte para asistir a la misa, donde un grupo de niños de la comunidad iba a cantar.
La camioneta que recién había comprado Ángel Antonio Zambrano Zambrano les sirvió de transporte.
Los religiosos participaron de la celebración eucarística y cerca del medio día, cuando ya retornaban a sus casas, el automotor perdió pista y se volcó en el kilómetro 5 de la vía Rocafuerte-Tosagua.
Los agentes de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) informaron en esa ocasión que en el lugar fallecieron Ángel Antonio Zambrano Zambrano, de 29 años de edad, y Hugo Francisco Guerrero Vera, de 56. 
Otras doce personas, entre ellas seis menores de edad, resultaron heridas. 
 
>  dolor.   Pedro Zambrano dijo que su esposa estuvo internada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital del IESS de Portoviejo durante dos meses y medio.
“Es duro y doloroso verla prácticamente muerta en vida. Ella era un ama de casa, madre de tres hijos, una de ellas aún menor de edad”, explicó.
Aseguró que no han recibido ayuda de ninguna institución del Estado, pese a que Mirella necesita pañales especiales, leche, medicamentos, frutas, entre otros insumos.
La cama donde está postrada es alquilada y ya están pidiendo que la devuelvan, añadió.  
 
>  otras víctimas.   Cerca de la casa de Mirella viven los familiares de Hugo Francisco Guerrero Vera, uno de los fallecidos.
Guerrero y su esposa, Leyda Loor, iban como pasajeros en la camioneta.
La señora no recuerda nada del accidente de tránsito. Trata de retroceder el tiempo en su mente y saber qué pasó; pero no puede.
Sólo se acuerda de que apareció en un hospital y tenía una herida en el brazo izquierdo, por lo cual estuvo hospitalizada en Rocafuerte más de una semana. Allí le contaron lo sucedido y le informaron que su esposo había muerto.
Cuando retornó a la casa, su marido tenía 10 días de fallecido.
Su vida cambió, pues el hombre que cubría las necesidades del hogar ya no estaba y sus hijos no tienen trabajos estables para asumir esas responsabilidades.
En su brazo aún está la huella de la herida, la cual llevará por el resto de su vida, manifestó.
Unos metros más adelante está la casa de Ángel Antonio Zambrano Zambrano, el chofer de la camioneta accidentada. Fue el 
otro fallecido en el accidente.
Sus familiares viven una historia similar a la de los parientes de las otras víctimas. Deben enfrentar la vida con dolor y problemas económicos.
Ángel dejó dos hijos menores de edad en la orfandad.
Los demás heridos en el accidente lograron recuperarse.
 

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