Afros, manglar y saber ancestral

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 Entre rituales de sanación, música, fiestas y su exótica gastronomía han vivido desde siempre, señala diario La Hora.

En este contexto, el Bambero, la Tunda, el Riviel y la Gualgura son personajes mitológicos que tienen su origen en los bosques de mangle, en los estuarios y en los humedales, y que también son parte de la cultura de los habitantes, dijo Lucía Moscoso, directora de Inventario Patrimonial del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).
La declaración la hizo durante la conferencia organizada por la Cancillería en el Día Internacional del Manglar, celebrado el pasado 26 de julio.
 
>Patrimonio cultural.  En su intervención, Moscoso expresó que el patrimonio cultural inmaterial es una fuerza para el desarrollo sostenible, mientras que el patrimonio cultural natural es una expresión permanente de la relación de los seres humanos y su medio. 
Es por ello que cuando se realizan aproximaciones al patrimonio inmaterial, necesariamente se debe conocer su ecosistema y entender la estructura de la población que depende de ese recurso.
 
>CONSERVACIÓN. Debido a esto, la protección del entorno está estrechamente vinculada con las manifestaciones culturales de las comunidades pescadoras y recolectoras, cuya subsistencia depende del uso adecuado del manglar. Pero cuando el ambiente está amenazado se vuelve más complejo salvaguardar el patrimonio natural, la visión del mundo que tienen las comunidades y sus saberes, añadió.
Por estas consideraciones, las acciones de salvaguardia contribuyen al desarrollo sostenible siempre y cuando el patrimonio natural y   cultural estén en armonía, reiteró.  
Moscoso informó que el INPC ha registrado alrededor de 200 manifestaciones culturales patrimoniales en las poblaciones vinculadas al manglar. “Ese patrimonio es el resultado de una construcción social, es una especie de simbología social para el mantenimiento y la transmisión de la memoria colectiva y su valor deriva de su capacidad como referente de un modo de vida”, dijo.
Las comunidades que han enfrentado a los proyectos privatizadores, que incluyen la cría del camarón, los monocultivos industriales y otros que invaden y contaminan los manglares, ahora defienden el manglar y reivindican el derecho a controlar el acceso, el uso y la valoración de sus modos de vida más significativos. Esta actitud demuestra que cuando se reactiva el patrimonio se recupera la memoria colectiva. 
Además, se toma conciencia de pertenencia y se incrementa la autoestima de los grupos de referencia, sostuvo la directora. 

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