Esperó tres días para que le pudieran sacar una moneda de su cuerpo

1/1


Alexis se metió una moneda en la boca, lanzó un balón al aire, inhaló y se tragó los cinco centavos. Así empezó todo. Tres días después está pálido, sin fuerzas, con una úlcera en el esófago y su familia enojada por la lentitud de las transferencias hospitalarias. 

Leticia Morante está molesta. No lo oculta. Ella es la tía de Alexis, de cuatro años, y cuenta que el niño tuvo que esperar tres días para que le sacaran una moneda de la garganta.
“Tres días”, dice mostrando el número con los dedos de la manos, “desde el sábado, y recién ayer le hicieron una cirugía menor”. 
Pero no fue en un  hospital público: allí la transferencia no llegó a tiempo. La familia lo llevó a una clínica privada. 
Alexis se tragó la moneda el sábado a las seis de la tarde, en Chone. Luego lo llevaron al hospital de  la ciudad. 
Lo atendieron, le hicieron una radiografía y allí estaba la moneda. Luego de unas horas lo enviaron a la casa. No era emergencia, le dijeron, y como era domingo no había especialista. 
Al siguiente día lo llevaron nuevamente y estuvo hasta   las 10 de la noche a la espera de una transferencia. 
Al darse cuenta de que no llegaba el documento, lo sacaron para traerlo a Manta y lo ingresaron a las doce de la noche. 
Llenaron papeles, hablaron con una trabajadora social, le hicieron más radiografías, la moneda seguía allí, incrustada  en el esófago. 
Al siguiente día los familiares seguían esperando. El niño estaba en emergencias.  
Leticia dice que los médicos dijeron que no podían operarlo porque el aparato para hacer endoscopias estaba dañado.  Solo quedaba esperar una transferencia a otro hospital, uno de Santo Domingo o Bahía. 
Pasaron las horas, el niño no podía comer. La paciencia se acababa. Ya era de noche, otra radiografía. Sí, la moneda seguía allí, no se había movido.  
Leticia reclamó, discutió  con un guardia, se peleó con una doctora. Cuenta que le dijeron “gritona” y ella les dijo “irresponsables”.   
Una doctora le ofreció subirlo a hospitalización. 
“¿Bajo qué condiciones?”, preguntó ella. “¿Si lo suben ya lo van a operar enseguida?”.
“No, estará en observación hasta que nos asignen un cupo para la transferencia”, le contestaron.  
Leticia no aguantó más. Ella y la madre del niño firmaron un par de papeles de responsabilidad y se llevaron al niño. 
Lo ingresaron a una clínica privada. Al siguiente día (ayer) lo operaron en la mañana, a las ocho. 
Más exámenes, las imágenes mostraban una moneda oxidada, había que retirarla. 15 minutos duró la intervención, 400 dólares costó. Sedaron al niño, le hicieron una endoscopia y con unas pinzas jalaron los cinco centavos. 
Alexis salvó su esófago, la familia quedó endeudada, y Leticia, enojada. 
Dice que un niño no puede estar tres días con una moneda en la garganta a la espera de una transferencia, “eso es irresponsable”. 
“No es posible, y si no llegaba la transferencia el niño se podía morir. El médico dijo que un día más y la moneda le perforaba el esófago”, indica.  
  
Los médicos. Guillermo Cevallos es el gastroenterólogo que atendió a Alexis. 
Él explica que todo  cuerpo extraño que permanece mucho tiempo en el organismo puede producir ulceraciones, y eso, una perforación. 
Alexis ya tenía una úlcera y su caso, asegura, era  emergente: “Yo creo que nadie quiere esperar cuando su  hijo tiene algo así en el cuerpo”.
La moneda que tenía el niño ya estaba oxidada. El médico dice que es por el tiempo que estuvo en la garganta. 
Kleber Santos, subdirector del hospital Rafael Rodríguez Zambrano de Manta, señala que al niño se le dio la atención debida y se realizó el protocolo que corresponde. 
El problema, explica, es que el aparato para hacer las endoscopias está en reparación, y debido a aquello esos procedimientos los mandan a hacer en otros hospitales. 
“En el caso del niño, se subió su petición al sistema para ver quién tenía un cupo. Lamentablemente no todo funciona tan rápido como queremos, la señora no quiso esperar y la entendemos, por eso estamos acelerando los trabajos en el equipo”, agrega.
El aparato lleva un mes sin funcionar.    
El médico dice que el caso no estaba considerado como emergencia porque el niño estaba respirando normalmente.  
En el hospital cada vez que se requiere un traslado hay una unidad que se encarga de buscar los cupos en los hospitales de otras ciudades. 
Solo en caso de emergencias, estos son llevados de forma inmediata.
Leticia, la tía de Alexis, dice que lo que le pasaba a su sobrino era urgente y deja en el aire varias preguntas. ¿Y si le hubiera pasado algo? ¿Y si se hubiera muerto?
Leticia y toda la familia de Alexis, padres, abuelos y tíos, estaban ayer con el niño. Se lo veía mareado, débil. 
La abuela saca un pañuelo blanco de su cartera y al desenvolverlo muestra la moneda que le retiraron a su nieto.
Unos la miran, otros no quieren verla. Una mujer desde el marco de una puerta dice: ”Póngala en una placa para que cuando sea grande se acuerde de que se tragó la moneda y casi se nos va”. Alexis tal vez ni lo recuerde, su tía Leticia de seguro no lo olvidará. 

Powered by