Un proyecto a favor del mar

1/1


Se trata de un proyecto de investigación de la universidad Católica -con apoyo de la empresa Migramar- que busca la conservación de tiburones y de especies de aguas abiertas, como peces y tortugas. 

Según el especialista, este se extiende desde México, pasa por América Central, Panamá, Ecuador, Perú y próximamente Chile, es decir más de la mitad de la costa del Pacífico.
Mediante este proyecto, que comenzó hace 10 años, se recaba toda la información necesaria para mejorar los procesos de conservación de las especies antes mencionadas.
“Las prácticas pesqueras no son malas, hay gente que depende de esos trabajos, pero lo que debe mejorarse es el manejo, para que sean sustentables a largo plazo y puedan tener réditos económicos”, dijo Peñaherrera, profesor y director académico de la Universidad Católica- sede Manabí.
“Por eso -manifestó- hay que asegurar que los mares se conserven de manera adecuada”.
Prueba de que no siempre los manejos son exitosos, es que muchas de las especies están en proceso de extinción, como es el caso del martillo de onda, especie que ha tenido un declive del 50% en las áreas marinas de conservación.
Sus estudios doctorales en Galápagos involucran especies como el tiburón martillo, el tiburón galápagos, tiburón ballena, las tortugas, entre otras.
 
>Migración. Uno de los problemas que plantea su conservación es que muchas especies son migratorias, “no respetan los límites políticos” y son susceptibles de ser cazadas por empresas pesqueras internacionales.
Peñaherra señaló que a partir de los 80 se incrementó la captura de los tiburones por la presión de los mercados internacionales, especialmente el asiático, por el tema de las aletas, considerado un producto al que le dan múltiples usos. 
 
>Financiamiento. Respecto a quiénes financian el proyecto, indicó que en su mayor parte son ONG de otros países, tales como la Fundación Leonardo di Caprio, la Asociación Pacífico e, incluso, el Principado de Mónaco.
Asimismo, cuentan con socios estratégicos para la parte administrativa y operacional, como el Ministerio de Medio Ambiente, el de Agricultura y el Parque Nacional Galápagos.
“Nuestro objetivo fundamental es proveer información sobre  las especies que tienen problemas de conservación”, indicó el investigador.
“Tenemos que marcar tiburones, ponerles un chip, descender  20 metros  sin equipo de buceo. A veces nos empiezan a seguir. Es una actividad muy dinámica e hiperactiva”, señaló Peñaherrera.
Parte de sus ayudantes lo conforman cinco estudiantes de la universidad, a los que llama “niños prodigio” por su desenvolvimiento.  

Powered by