Prueba de vida

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E“#NosFaltanTres”, es el hashtag que resalta la preocupación de los periodistas y su aspiración de volver a ver, salvos y sanos, a los tres miembros del equipo periodístico de diario El Comercio, de Quito, secuestrado en el sector del Matal, en Esmeraldas, frontera con Colombia.

La captura de los tres ciudadanos, aparentemente realizado por un grupo delincuencial narcoterrorista, ha conmocionado la conciencia nacional, sacudida ya por la serie de actos terroristas que cobraron cuatro vidas de soldados de la marina y causado cuantiosos daños materiales.
Es una nueva manera de delinquir en Ecuador, país que empezó a ser víctima de las organizaciones criminales que cometen esas fatídicas acciones en territorio colombiano.
Ahora han traspasado la línea fronteriza, pretendiendo sorprender al gobierno nacional para manejar a su antojo el territorio, establecer sus fundos demoníacos y continuar sus negocios que aterrorizan y envenenan a las poblaciones.
Prueba de vida se estaba solicitando a los plagiadores. Y cuando lo hacen, envían un video en el que aparecen los rehenes encadenados, dando a conocer dos exigencias que el gobierno no podrá cumplir: el canje con tres delincuentes encarcelados y que se desconozca los acuerdos de colaboración fronteriza con Colombia.
En el primero se exige un trato con una organización delictiva para violentar las leyes del país, en el segundo subordinar la soberanía del Estado a las conveniencias del crimen organizado.
La intervención de organismos internacionales, humanitarias o de derechos humanos, podría ser alternativa para la liberación del equipo de comunicadores, como la Cruz Roja, por ejemplo.
Sin embargo hay nuevos elementos que limitan más la intervención oficial y dibujan lo denigrante y criminal del enemigo a enfrentar: La esposa del profesional imbabureño, Marcelo Muñoz, denuncia que éste permanece secuestrado desde el 2013; pagó el rescate y hasta ahora se lo devuelven.
Señala que de esto tuvo conocimiento el mismo presidente de la época, Rafael Correa, quien le dijo que guardara silencio por estrategia. Ella demanda que el gobierno también se interese en el caso de su esposo y que el hashtag sea “#NosFaltan4”.
Pero hay más: el general en retiro y actual asambleísta del Carchi, René Yandún, denunció que un grupo de irregulares, supuestamente colombianos, impone terror en esa parte de la frontera norte, citando el caso de Robison Chubá, quien en marzo pasado fuera asesinado de ocho tiros y su cadaver expuesto en la población donde sucedió el crimen; esto para escarmentar a sus habitantes. Luego fue arrojado al río.
Como vemos, la situación ni es nueva ni es de fácil solución. 
Mientras, el país debe prepararse, entonces, para una nueva confrontación con la delincuencia organizada, y esperar una decidida e inteligente intervención estatal para evitar su expansión y el devolución con vida de los plagiados.
 
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